Actualizado: 25 de septiembre de 2017

Contra lo que muchos piensan, interpretar las velas japonesas no es como aprenderse la guía telefónica de memoria, sino que se trata de una cuestión de sentido común.

Básicamente, sólo hay cuatro tipos de velas. Además, no importa el color de éstas, sino sólo la forma que tengan.
El color es indiferente, pues lo que deduzcamos para una determinada vela alcista, lo deduciríamos igualmente para una vela bajista de la misma forma y tamaño, sólo que girada 180º.

 

Como decíamos, tan sólo hay cuatro grupos de velas:

  • Las arrolladoras (marubozu y variantes)
  • Las quieroynopuedo (hammer / hanging man, shooting star y variantes)
  • Las nifunifá (doji y variantes)
  • Todas las demás.

 

Las arrolladoras son velas que no dejan lugar a dudas. Son las velas que más nos gusta ver en la dirección que nos interesa cuando estamos dentro de una operación. Básicamente, son velas sin sombras (o con sombras muy cortas respecto al cuerpo). Reflejan un movimiento sin titubeos, en una dirección clara.

Estas velas son típicas del furor de un movimiento o de una rotura de un canal o patrón del que sólo se libra uno con el ímpetu que caracteriza a una jornada arrolladora.

Normalmente estarán respaldadas por un gran volumen (y si no, cuidado, huele a chamusquina y alguien nos quiere engañar).

No es difícil que estas velas estén acompañadas de algún gap (hueco entre velas), pues ponen de manifiesto el fervor y el entusiasmo, y de esto el gap es la máxima expresión.

Una vela como esta gusta a todo el mundo; cuanto más larga mejor. Le encanta a los que están dentro y atrae a los que están fuera. Por ello, es conveniente fijarse si la operación en la que vamos a entrar tiene velas largas en la dirección que nos interesa, pues reflejan el sentir general, tienen la propiedad de iniciar nuevos movimientos y es difícil que el precio se gire violentamente y de forma definitiva en su contra a corto plazo.

 

Las velas quieroynopuedo hablan de un movimiento frustrado. Cuando la multitud estaba embalada añadiendo más y más órdenes en la dirección del movimiento, aparecen las instituciones y cortan de raíz el movimiento comprando con fuerza (ahora que ya les parece barato) o vendiendo de golpe (ahora que ya han alcanzado el precio que querían para soltar sus títulos).

Representan un frenazo y viraje en el movimiento del precio. El cierre se suele producir cerca de la apertura y, realmente, no importa si el precio de cierre es ligeramente superior o inferior al de apertura.

Así pues, la forma de estas velas sólo puede ser de una manera: Cuerpo pequeño en una esquina y sombra larga, cuanto más larga mejor, pues más marcado estará el efecto de euforia frustrada.

Si la sombra está hacia arriba, significa que el precio subía y ahora toca bajar. Si está hacia abajo, habla de una fuerte bajada que ha sido frustrada y da paso a una nueva subida.

Entonces, si estas velas descubren tan claramente la entrada de los profesionales ¿¡qué mejor que unirse a ellos!? Las velas de este tipo suelen señalar excelentes puntos de entrada para tomar posiciones en la dirección opuesta a la que el precio venía demostrando.

 

Las velas nifunifá son las que, por un motivo u otro, muestran que el sentido del precio está en tela de juicio.

Se trata de velas pequeñas, en los que el precio de apertura y cierre son muy parecidos, no importa realmente cuál sea el mayor pues, a grandes rasgos, son el mismo. Pueden tener sombra y cuerpo, sólo cuerpo o sólo sombra, pero siempre serán muy pequeñas.

Los motivos más típicos de un precio clavado en el sitio son la falta de interés en el valor o un viraje tranquilo. En cualquier caso, una vela nifunifá muestra el equilibrio de las fuerzas compradoras y vendedoras.

En ocasiones, las velas de este tipo muestran el periodo o periodos en los que el precio pasa de subir a bajar, o viceversa. Sin embargo, uno no debería lanzarse sistemáticamente a entrar en valores que muestren una o varias velas de este tipo tras una buena subida o bajada, pues muchas veces no son más que un pequeño descanso o consolidación del movimiento de precio.

 

Respecto a las velas englobadas en “todas las demás” no hay mucho que decir. Se trata de las velas que están entre algunos de los otros tipos. Por ello, no es habitual que se pueda extraer ninguna conclusión definitiva, sino solamente algunas pistas.

De todos modos, dentro de las velas que no pertenecen claramente a ninguno de los tipos anteriores podríamos destacar las velas arrolladoras que acaban en sombra. (La sombra está por el lado del cierre.)

¿Cómo es posible que una vela tan furiosa tenga un retroceso al final?

Normalmente, cuando encontramos alguna vela con una sombra al final del recorrido, especialmente después de varias velas en esa dirección, estamos viendo un rechazo. Si este rechazo lo observamos en una vela muy fuerte (larga y con poca o nula sombra en el arranque), quiere decir que el rechazo es aún más fuerte; por lo que hay que extremar las precauciones.

Probablemente, el precio haya llegado hasta una resistencia (o soporte) significativa, lo suficientemente fuerte como para contener la furia de semejante vela. Quizás haya llegado la hora de abandonar el barco o, cuando menos, de ceñir el stop.

Cómo observarás, realmente sólo hay tres tipos auténticos de velas y su interpretación es de sentido común.

En este otro artículo, hablamos sobre los patrones con varias velas japonesas (candlestick patterns).

¿Cómo interpretas tú las velas japonesas? ¿Te sabes algún truco interesante? ¡Compártelo!

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